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Carta a César -IV-
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• Pero, a pesar de esto, como varias veces en la semana me he sorprendido
interrogando un espejo líquido y de él recibiendo
alucinantes imágenes he querido dar esas visiones dignas
de la benevolencia divina sometiéndolas durante largas
noches a la prueba del estudio y del cálculo. Así
he compuesto los presentes Libros de Profecías. Contiene
cada uno cien cuartetas de acuerdo con la Astronomía. En
cuanto a las Profecías las he oscurecido voluntariamente
un poco por la manera como las he ordenado: constituyen una perpetua
vaticinación de aquí al año 3.797.
• Leyendo esta cifra algunos retirarán su frente de mi obra
considerando la duración que pretende abarcar y, también,
su extensión a todo lo que ocurrirá
y todas sus significaciones bajo la concavidad de la Luna, quiero
decir a todas las causas, universalmente y por toda la tierra,
como bien lo entiendes, hijo mío. Que si tu vives hasta
su término la edad natural del hombre, tú verás,
bajo la latitud que habitas y el cielo de tu nacimiento, los acontecimientos
que preveo para el porvenir.
• Ciertamente, el Dios Eterno es el único que conoce la Eternidad
de su Luz que procede de El y reúne en si todos los tiempos.
Pero, al personaje que El quiere escoger, su Majestad inconmensurable
e incomprensible dispensa sus revelaciones, al precio, lo que
confieso francamente, gracias a su amplia, estudiosa y melancólica
respuesta. Ese personaje entra así en relación con
una potencia oculta que Dios permite que se manifieste
a él. Y cuando profetiza bajo el soplo de la inspiración,
dos causas eficientes, cito las dos principales, se presentan
a su entendimiento y determinan juntas su profecía: la
primera es esa misma inspiración que no es otra cosa que
una cierta participación de la eternidad divina; ella les
hace más inteligible la luz sobrenatural de los astros
y le permite juzgar, por medio de Dios, Creador, todo lo que su
divino espíritu presenta a su juicio. La segunda
es una consideración puramente racional, pero también
capaz de dar plena confianza al Vidente, a saber: que aquello
que el predice es verdadero, como todo aquello que tiene su origen
en el mundo del éter. Y es así como esa llama
exigua, exacta y que actúa del exterior se demuestra
eficaz; su divinidad aparece indudable como la dignidad de la
luz natural, que ilumina a los Filósofos dándoles
plena seguridad; gracias a ella han llegado partiendo del principio
de la causa primera, a los más profundos abismos de las
más elevadas doctrinas.
• Pero de qué sirve vagar a semejantes profundidades
a las que la capacidad futura de tu inteligencia no te permite
seguirme?.
• No veo yo, además, presentarse en el porvenir una
inmensa regresión del pensamiento, sin ejemplo en el pasado?.
El mundo cuando se aproxime la universal conflagración,
sufrirá tantos diluvios y tan altas inundaciones que no
quedarán terrenos que el agua no haya cubierto. Y tan largo
será este periodo de calamidades que todo perecerá
por el agua, fuera de lo que quedara inscrito en el inconsciente
de los seres y en la topografía de los lugares.
• Además de esas inundaciones, y en sus intervalos, algunas
regiones estarán a tal punto privadas de lluvia, con excepción
de una lluvia de fuego, que caerá del Cielo en gran abundancia
y de piedras candentes, que nada quedará que no sea consumido.
Y esto vendrá pronto y antes de la última conflagración.
• El planeta Marte, en este momento termina su siglo
antes de comenzarlo nuevamente al final de su último periodo;
pero, entonces quedarán reunidos los diferentes planetas,
unos en Acuario por muchos años, otros en Cáncer
durante mayor tiempo y de manera más continua.
Si ahora somos conducidos por la Luna, por la voluntad de Dios Eterno,
antes que termine su total circuito, el Sol vendrá y después
Saturno. Cuando el reino de Saturno regresara los signos celestes
nos muestran, todo bien calculado, que el mundo se aproxima a
una anaragónica revolución.
• Y antes 177 años, tres meses y once días, a contar
de la fecha que esto escribo, por pestilencia, larga hambruna
y guerras, y más todavía por inundaciones que se
repetirán muchas veces, antes y después del término
que he fijado, el mundo se encontrará tan disminuido y
quedará tan poca población que no se encontrará
quien quiera trabajar los campos que quedarán libre por
tanto tiempo como pasaron en servicio. He aquí lo que aparece
del estudio del Cielo visible.
• Estamos actualmente en el séptimo número del mil
en que concluye todo acercándonos al octavo que es el firmamento
de la octava esfera, que se encuentra, en dimensión latitudinal,
en la posición fijada por Dios para terminar la revolución.
Entonces, volverá a comenzar el movimiento de las imágenes
celestes, ese movimiento superior que nos da la tierra estable
y firme: ella no se inclinará por los siglos de los
siglos . He aquí lo que ha decidido la voluntad de
Dios y cómo será en adelante si dicha voluntad permanece,
a pesar de la opinión más o menos ambigua y sin
relación con las leyes naturales que puedan profesar en
esta materia ciertos personajes dados a sueños mahometanos.
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